La naturaleza en mi pueblo Nº 50

La auyama o calabaza es una planta rastrera familia del melón y la
patilla. Es de muy fácil reproducción por lo que es común verla en los
sitios más inesperados, como esta que encontré en el jardín de una
oficina pública de mi ciudad.

La auyama es muy versátil en la cocina, con ella se pueden preparar
gran variedad de alimentos: cremas, buñuelos, quesillo, torta,
croquetas y es infaltable en un sancocho.

A esta planta se le atribuyen grandes propiedades medicinales ya que es
rica en magnesio, calcio y zinc, en vitaminas A y antioxidantes y es
fuente de proteína. Por todos estos atributos se recomienda para
coadyuvante en las dietas de personas diabéticas, para el
estreñimiento, y la osteoporosis, entre otras.

La auyama también forma parte de una simbología, ha sido utilizada
largamente en las festividades de Halloween, fiesta pagana de origen
Celta, que cada día se extiende más por el mundo.

La festividad está relacionada con el fin del verano y la entrada de la
época fría, época que era asociada a la muerte. Para los Celtas el
fin del verano abría un espacio en la barrara que separa el mundo de
los vivos del mundo de los espíritus.
Por lo que el 31 de octubre es propicio para que los malos espíritus
se acerquen a los hogares y a las personas.

Las calabazas, en ese día, se transforman en lámparas, tallando en
ellas figuras grotescas para ahuyentar estos malos espíritus.

Posteriormente el cristianismo en su proceso de sustitución de los
ritos paganos toma la fecha como la víspera de la celebración del día
de todos los santos y el 2 de noviembre como el día de los fieles
difuntos.

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